Historias

Busco compañera de aventuras para el nordoeste argentino, preferiblemente sin compromiso alguno de tiempo, y que le guste la música de los Panchos, los Beatles y Smith y sus Pelirrojos. Dispongo de auto y ocasionalmente de carpa.

Buscas extensas o concretas, con tono serio, entretenido o bien informal, los pedidos de compañeros de senda se publican cada semana en este suplemento hace diez años. A fines de mil novecientos noventa y ocho, se inauguraba esta sección (ver página quince) con mensajes de lectores que tenían un fin en común: compartir sus recorridos, para conocer gente, reducir gastos y gozar de experiencias comunes.

Eran tiempos en los que el e mail empezaba a popularizarse, mas la mayor parte se contactaba por teléfono, de forma que las peticiones incluían el número del hogar o bien el trabajo; el celular no estaba tan difundido. Otros incluían el código de radiollamadas, e inclusive su dirección de BBS (por Bulletin Board System, sistema de tablón de anuncios), herramienta precedente al e-mail que empleaban los más tecnologizados.

Diez años después, la sección se ha transformado en el punto de inicio de cientos y cientos de historias, amistades y asimismo curiosidades, como la de un conjunto llamado Ruteros y Ruteras, con más de cincuenta personas, que comenzó a reunirse desde un mensaje publicado o bien el nacimiento de Tomás: “En el invierno de dos mil siete publiqué un aviso para viajar en temporada de esquí al Sur. De este modo formamos un conjunto de 3 flacos y 3 chicas de treinta y pico y hasta el día de hoy nos proseguimos viendo y divirtiendo juntos. En ese viaje se formó una pareja que el día de hoy tiene un nene lindísimo, Tomasito, de un par de meses”, cuenta Sergio González.

De unos cincuenta lectores consultados, que habían mandado sus anuncios a la edacción, una veintena respondió el correo y contó su experiencia. odos consiguieron contestaciones a sus peticiones y prácticamente la mitad consiguió oncretar sus viajes, en ciertos casos en más de una ocasión.

“Ha sido bien interesante y amena esta experiencia. Suelo mandar el anuncio 6 meses ya antes de la probable data y me responden en torno a veinticinco o bien treinta personas. Les respondo a todas y cada una. Entonces se marcha decantando en la comunicación por mail: afinidades, deseos y real resolución de emprender ese viaje”, cuenta Leonor, que ha tenido 3 experiencias con compañeras encontradas en la sección. “Mi primer anuncio fue en dos mil seis, para España. Fui con una genial persona, con quien, encantadas con la situación, por año siguiente viajamos al sur de Italia y a ciertas islas griegas”.

Este año, puesto que su compañera ya conocía, Leonor volvió a expedir un anuncio y viajó con otra persona a Europa central. “Aunque tengo un rico circuito de amistades, era poco a poco más bastante difícil regular, por temas de tiempo, económicos y por mi modalidad de viajante independiente; no me complacen los viajes organizados por agencias. De forma que procuré por este medio y, hasta el momento, estoy encantada.”

En los casos de propuestas que no llegan a concretarse, los motivos son diferentes. Alejandro Pantoff, fan del esquí alpino, cuenta que estuvo “en los dos lados de la historia”, puesto que mandó avisos y deseó sumarse a ideas de otros, mas no consiguió armar un conjunto. “En el primer caso, mis pretensiones de reunir a aquellos que habían contestado fueron inútiles. Ciertas contestaciones apuntaban solo a conseguir más detalles del plan, o bien procedían de gente que solo deseaba compartir ideas para sus viajes. Aun, hubo un atractivo contacto de un coleccionista de cajas de fósforos.”

“Diferencias de tiempo, dinero o bien compatibilidad”, cuenta Daniel Grosso entre los motivos por los cuales se pueden frustrar los viajes. “Me respondieron 3 personas, intercambiamos correo electrónico, mas no conseguimos integración”, explica Daniel Suidini.

Sumando millas
Beatriz Acuña es viajante usual y habitual buscadora de compañeros. Primero sumó a una asociada de viaje para Cuba; después formó un conjunto de 4 para Buzios, y este año viajó a México con una de esas compañeras. “Otra de ellas viene ahora conmigo a Calabria y Sicilia. El objetivo es de profesionales, como , de un nivel social y económico y cultural semejante, lo que determina el éxito de los viajes y mi insistencia en emplear este recurso, por considerarlo muy válido, útil y simpático”, cuenta.

Beatriz planea en forma “sistematizada”. Invita a sumarse a través de LA NACION y cuando ve que hay múltiples interesados, organiza una asamblea en una confitería de Belgrano. “Como convoco, llevo dos presupuestos muy específicos, con datas, y les solicito a todos que lleven la propia para intentar decidir esa noche. Si el viaje es fácil, como el de Buzios, en esa asamblea se marcha depurando entre los específicos y los que dan vueltas.”

Cuando logra una primera compañera, las dos adquieren el pasaje “para no abonar el single. El resto se marchan añadiendo o bien no. Y para eludir obstáculos, ponemos códigos: el empleo de la caja de seguridad compartida; sorteo de las habitaciones, si hay doble y triple; absolutamente nadie entra en una cuarta parte que no sea el propio si no están las ocupantes habituales; informar si no se pasa la noche en la habitación, y puntualidad para las salidas y los vuelos”.

“Me percato de que la elección fue buena tras promediar el viaje, cuando se compartieron instantes gratísimos y se superó alguna complejidad. Es un genial ejercicio de tolerancia”, añade.

María Alejandra Flores cuenta que fue en un bar del Centro donde empezaron a reunirse. “Nos reconoceríamos sencillamente, en tanto que tendríamos folletos y mapas”, recuerda. Era enero de dos mil cuatro y aún no había decidido qué hacer en las vacaciones cuando descubrió la sección Compañeros y le respondió a Mercedes, que había puesto un aviso para viajar la segunda quincena de febrero al NOA. “Ese destino me interesaba mucho.

“Vamos a haber hecho 4 o bien 5 asambleas cada jueves a exactamente la misma hora. De todos y cada uno de los que nos juntamos, solo quedamos tres: Mercedes, Santiago y . El resto armaría sus vacaciones de diferente forma. Nos pusimos conforme con que llevaría el auto, de esta forma conoceríamos considerablemente más, que era la meta.”

Comenzaron haciendo noche en Frías, Santiago del Estero, pasaron por San Miguel de Tucumán, Tafí del Val, Brinca capital, Cafayate, Iruya, Purmamarca, Humahuaca y Tilcara, bajaron por Catamarca hasta La Rioja y acabaron en Córdoba.

“Salió perfecto, nos poníamos conforme en todo: hoteles, comidas, paseos, y hasta cuando cada uno de ellos deseaba caminar por su cuenta.” En lo que se refiere a viajar con ignotos, María Alejandra mienta solo 2 instantes incómodos: “Un día, Santiago y fuimos a cargar nafta y Mercedes compraba empanadas. Al salir, se atemorizó, por el hecho de que creyó que nos habíamos ido sin ella. La otra fue en Brinca, cuando Santiago me preguntó si puesto que me iba todo el día de excursión le dejaría las llaves del auto, y le respondí que no. No sé, a lo mejor ese fue un instante de falta de confianza, pues éramos completamente ignotos. Entonces la noche precedente a la excursión al Tren a las Nubes llevé las llaves conmigo… Todo lo demás, la verdad fue tal y como si nos conociésemos desde siempre y en todo momento”.

En el mes de junio, Alberto Boyadjian mandó un pedido de compañeras/os para ir a Cataratas, en las vacaciones de invierno. Desde allá, se armó un conjunto de 4, todos vinculados con la actividad enseñante. “Fue una gratísima experiencia compartir una semana con gente que quince días atrás no sabía que existía”, afirmó. Mas no fue su primera experiencia: en el mes de febrero se había sumado a un conjunto con destino a Catamarca. “Lo singular fue que algún conocido expresaba sus reservas sobre este género de viajes y daba sus recomendaciones. Mas creo que quienes solicitan o bien se ofrecen para compartir un viaje con perfectos ignotos tienen en común ansias por conocer nuevas geografías y diferente gente; saben que viajar es compartir; que es la mejor forma de conocerse, y hacerlo con nuevos amigos implica visiones diferentes de una misma realidad.”

Con los dos conjuntos, Alberto prosigue en contacto postal y telefónico. Ya ha compartido otros viajes y proyectan futuras aventuras. “Desde el viaje a Catamarca, la lectura de Compañeros de senda es una agradable rutina”, añade.

Textuales
Yo publiqué un par de veces para diferentes destinos. Tuve muchas contestaciones, aun del interior. En la primera ocasión mi deseo era viajar a Suráfrica, mas debido a los altos costos, cambiamos de rumbo y viajé con 2 señoras con las que me vi una sola vez: Nora y también Isabel. Había tan buena onda que fuimos a Manaos y Amazonia, por once días. Nos fue tan bien que al hallarme ahora con ellas siempre y en toda circunstancia recordamos los grandes instantes, como un camino en bote de noche por el río Ariau o bien cuando fuimos visitadas por catorce monitos en la habitación, que los persuadimos de que volviesen a sus árboles con toallones y chillidos.

Lo que más rescato de este segmento es la enorme cantidad de nuevos amigas y amigos que, si bien no viajemos, siempre y en todo momento estamos en contacto, en nuestro conjunto Ruteros y Ruteras.

Cristina Gross

Todas y cada una de las veces recibí contestación. La primera para recorrer Patagonia Norte, la próxima añadimos Villa La Angostura y Parque Nacional Los Alerces, y la última para recorrer Mendoza. En el primer caso, se armó un conjunto en el que había bastante comunión entre todos y del que resultaron ciertas amistades. En el segundo fue un conjunto más reducido, con ciertas cuestiones de sexismo que ocasionaron que una incesante sensación de competencia entre los dos sexos primase sobre el trip. La tercera quedó a mitad de camino: se armó un conjunto que supo compartir el viaje, mas no conseguimos mucha empatía entre nosotros. Igual en todos y cada busca me divertí mucho conociendo gente.

En el ínterin escribe o bien llama gente que no tiene ningún interés en el viaje, que desea ver, conocer gente, o bien que se le cruzó la idea, mas solamente.

Paula

Yo procuraba compañera para un viaje en motocicleta al NOA, tuve múltiples contestaciones que descarté, mas conocí a una enorme persona con quien aunque al final no viajamos juntos hicimos una fantástica amistad, que hasta el día de hoy prosigue.